Cómo Escenificar tu Propia Pastorela

by Angelica Galicia  


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Escribir y llevar a escena una pastorela es una de las actividades más divertidas y por ello, prácticamente en todas las escuelas mexicanas se prepara con los alumnos para celebrar la Navidad.

El argumento fundamental de toda pastorela consiste en las peripecias de unos pastores que van rumbo a Belén, siguiendo el resplandor de una estrella. Pero el Diablo ha jurado impedirlo y se vale de toda clase de tretas para lograrlo, desde cambiar las indicaciones del camino, hasta tentar a uno o más de ellos con dinero, comida o cualquier objeto que pueda incitarlos a cometer alguno de los pecados capitales.

Para desarrollar el guión es importante una dosis de buen humor, ya sea ingenuo, romántico o irónico. Los juegos de palabras o albures y los malos entendidos entre los pastores son el verdadero sabor de las pastorelas. Mira este diálogo de ‘Un Güerco va a Nacer’ como ejemplo:En la pastorela también hay que destacar la moraleja: una pastorela no es tal si al final no deja testimonio de que el bien siempre vence al mal, y de que la Navidad es un tiempo de perdón y de armonía. El arrepentimiento forma parte fundamental de la pastorela. Alguno de los personajes que haya sido seducido por el Diablo deberá hacia el final de la obra, reconocer su falla y pide perdón frente al Niño Dios

ÁNGEL.- No me han dicho el nombre de este sitio.

SERAFÍN.- Cactus el Alto. (Ve a su alrededor). Es lo único que producimos, cactus...claro que también petróleo.

ÁNGEL.- ¿Son campesinos ricos?

EUGENIO.- Ricos, lo que se dice ricos, pues no, solamente somos millonarios.

ÁNGEL.- (Sonríe). Se me hace que me están cotorreando.

ERNESTO.- ¿Y usted, no? Eso de que es un ángel bajado del cielo.

ÁNGEL.-¡ Lo soy! Si no me creen pueden tocarme, verán que soy diferente.

Las mujeres corren a tocarlo, lo acarician. El ángel se deja hacer.

MARÍA.- Está muy suave.

ENRIQUETA.- Y muy calientito.

LILA.- (Tocándole las nalgas). Y diría que durito. 

Las tres suspiran, los hombres enojados van a separarlas violentamente.

 SERAFÍN.- (A Lila). ¡Órale!

ERNESTO.- (A Enriqueta). ¡No manoseé!

EUGENIO.- (A María). ¡Quietas esas manos!
 

En la pastorela también hay que destacar la moraleja: una pastorela no es tal si al final no deja testimonio de que el bien siempre vence al mal, y de que la Navidad es un tiempo de perdón y de armonía.

El arrepentimiento forma parte fundamental de la pastorela. Alguno de los personajes que haya sido seducido por el Diablo deberá hacia el final de la obra, reconocer su falla y pide perdón frente al Niño Dios

En el caso de esta pastorela, Néstor cayó previamente en la tentación de una bolsa de dinero que le dio el Diablo para que convenciera a sus amigos de no ir a Belén:

PASTOR: Es el Niño que ha encendido los luceros.

PASTORA: Creo en el Salvador, creo en el Niño Jesús.

NÉSTOR: Me arrepiento de haber sido descreído. Perdóname, Señor mío y Dios mío. Yo en mi ceguera e incredulidad me alejé de mis hermanos, yo que pequé contra el cielo y contra ti, yo que fui soberbio, te pido perdón.

Rimar los diálogos era una costumbre muy típica de los siglos pasados, y aún ahora se utiliza para crear versos cómicos, pero tampoco es una obligación para crear un guión de pastorela.

Normalmente, los principales personajes de la pastorela son los pastores, San Miguel y el Diablo, que cuenta con el apoyo de otros diablos, usualmente torpes y a veces hasta poco convencidos de querer ser malos. Suele aparecer José y María hacia el final de la representación, pero esto no es obligatorio.

 


El Diablo siempre se comportará persuasivo con los pastores, y San Miguel será de carácter decidido. Los pastores suelen ser entusiastas, aunque habrá alguno flojo y propenso al pecado. Puede haber otro que a pesar de su convicción, sea torpe y haga de bufón a lo largo de la pastorela.

Mira en este diálogo cómo el Diablo convence al lobo por su lado más débil: el hambre, en la pastorela ‘El lobo de Belén’.

DIABLO: ¡Hola! Lobo de Belén.
LOBO: ¿Quién eres?
DIABLO: ¿No ves? Mira mi cola, mis orejas y mis colmillos. Soy un lobo como tú.
LOBO: Veo tus cuernos. Los lobos no tenemos cuernos.
DIABLO: Es que mi pobre madre soñaba tanto en comerse un carnero que cuando nací, nací con cuernos, ¿No me vas a decir que no son originales?
LOBO: Bastante originales. Pareces tanto un carnero que con el hambre que tengo sería capaz de comerme un lobo con cuernos. (Hace intento de atacar).
DIABLO: (Asustado). Espera, espera, pobre amigo mío. ¡Qué hambre has de tener! ¿Te gustaría comerte un cordero?
LOBO: ¡Yo con gusto diez me comería!... (triste) si no hubiera pastores y garrotes.
DIABLO: Pues yo te ofrezco un cordero, sin pastores que lo cuiden, ni garrotes que golpeen,
un corderito especial, recién nacidito, como nunca otro has comido.
LOBO: ¿Dónde? ¿Dónde está esa maravilla de que me hablas?
DIABLO: Espera aquí a la orilla del camino, vendrán dentro de poco un carpintero su mujer, síguelos, ellos irán esta noche a Belén, allí nacerá el cordero de Dios.

Además, pueden crearse personajes nuevos, un cartero, un policía, un bombero, un político, animales que hablan… No hay que tener miedo de si son personajes actuales o no. A las pastorelas, lúdicas y aleccionadoras, no se les exige un apego a la realidad o a la temporalidad.

Se puede llevar la aventura de los pastores a un escenario poco común, como por ejemplo una ciudad o un lugar con características muy propias como el norte de México, o que tengan que abordar un transporte colectivo. Esto permitiría situaciones graciosas y al mismo tiempo moralizadoras.

 Tampoco se requiere de una gran inversión en escenografía o vestuario. Puede pensarse en que los personajes se distingan sólo por un sombrero o aditamento que defina a su personaje, o bien recurrir a elementos que se tengan a la mano. Lo que no pueden faltar, son los cuernos para el diablo, y una aureola y vestimenta blanca para San Miguel. En cuanto a los escenarios, puede ser desde una explanada hasta un teatro profesional.

No se requiere una gran inversión, pues generalmente la travesía es en espacios abiertos, y en todo caso, se pueden valer de referentes minimalistas para indicar dónde se encuentran: un cruce de caminos, una valla de madera para el pesebre, un semáforo para una ciudad…

Desarrollar una pastorela política requiere más ingenio pero suelen ser más exitosas. Para ello es necesario llevar la realidad social de un lugar preciso (un país, una provincia, una localidad) y observar detenidamente el comportamiento de sus gobernantes y de su población. El reto es transcribir esta realidad, de manera cómica o sarcástica, a la trama de la pastorela y dejar una reflexión sobre el comportamiento de cada espectador.

De igual modo, se pueden abordar, siempre en tono bromista pero aleccionador, temas familiares, como la violencia intrafamiliar, el amor a los hijos, el agobio del trabajo, el apoyo cotidiano entre los integrantes. Incluso temas como el narcotráfico han servido de inspiración para mantener vigentes a las pastorelas y dar un mensaje que conmueva y evangelice como lo hizo con los antiguos mexicanos.

 

 

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