Ignacio Zaragoza Heroe del Cinco de Mayo

 

Gen. Ignacio    Zaragoza

Héroe del Cinco de Mayo
 

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Cuando en México se habla del “Cinco de Mayo”, inmediatamente llega a la mente una de las batallas más simbólicas del inconsciente colectivo del mexicano: la Batalla de Puebla. El General Ignacio    Zaragoza hizo frente con un pequeño ejército, a las potentes fuerzas francesas de Napoleón III durante la Segunda Intervención Francesa.


Ignacio    Zaragoza Seguin nació el 24 de marzo de 1829 en la ciudad de Presidio de La Bahía de Espíritu Santo, actualmente Goliad, al sur de Texas, Estados Unidos. Fue el segundo hijo del matrimonio formado por Miguel    Zaragoza Valdez y María de Jesús Seguin Martínez. A los cinco años de edad, y tras la independencia del estado de Texas, su familia se muda a Matamoros en el Estado de Tamaulipas donde inicia sus estudios y diez años después, se muda a Monterrey, Nuevo León Durante algunos años se inclina por la carrera sacerdotal, pero la abandona, quizá para continuar con el ejemplo de su padre quien era soldado de infantería.


Durante la intervención de Estados Unidos de América en México, entre 1846 y 1848, el joven    Zaragoza intentó alistarse como cadete, pero fue rechazado.  Desde lejos vio como México perdía más de la mitad de su territorio en una guerra desigual.

Fue hasta 1953 que logró ingresar al ejército de Nuevo León, primero como sargento, y luego como capitán de su regimiento. En 1854 decide adherirse al Plan de Ayutla, movimiento que intentaba derrocar al dictador Antonio López de Santa Anna y junto con 100 seguidores toma las armas para defender la causa liberal, misma que no abandonaría hasta el momento de su muerte.


En 1860 luchó en favor de la Constitución de 1857. Participó en la batalla de Calpulalpan haciendo frente a las fuerzas conservadoras. Con a esta batalla, ganada fácilmente gracias a un valeroso contraataque, los liberales pusieron fin a la Guerra de Reforma e instauraron las bases de un nuevo sistema republicano.


Durante el mandato de Benito Juárez,    Zaragoza fue reconocido por su alto sentido de lealtad y patriotismo por ello sirvió al país como ministro de Guerra y Marina, cargo que desempeño hasta 1861.


Pero el pasaje más sobresalientes en la vida de este militar, fue cuando la naciente república mexicana, ahogada financieramente por todas las deudas y gastos de las guerras, decide, a través de Benito Juárez, decretar una moratoria y suspender los pagos de la deuda externa.

Frente a este escenario, España, Francia e Inglaterra, países a los que se debía la mayor parte de la deuda, inconformes, integran una alianza tripartita y con sus fuerzas armadas llegan al puerto de Veracruz.  Tras nuevas negociaciones España e Inglaterra deciden retirarse, pero Francia, en un franco deseo por construir un nuevo gobierno imperial y extender sus dominios en América, decidió proseguir con su incursión en territorio mexicano.

Rápidamente el presidente Juárez organiza una unidad bélica y pone al mando al general Ignacio    Zaragoza . El ejército, compuesto por casi 10 mil hombres, es nombrado como el Ejército de Oriente y tienen como misión enfrentar a contingente francés de unos 6,000 soldados comandado por el insolente general Charles Ferdinand Latrille.
 

   Zaragoza sabía de antemano que tenía una difícil responsabilidad y una clara desventaja tanto en armamento como en disciplina, pues el ejército mexicano tenía una precaria situación y carecía prácticamente de todo excepto de valor. Sabiendo de qué estaban hechos sus hombres,    Zaragoza les dice:

“Nuestros enemigos son los primeros ciudadanos del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra patria”


   Zaragoza , parte hacia el oriente y decide enfrentar a los invasores con un primer contingente de 4,000 efectivos, en la zona conocida como Cumbres de Acultzingo. En este primer enfrentamiento,    Zaragoza no pretendía detener el paso de los franceses, sino simplemente foguear a sus soldados ya que muchos de ellos no tenían experiencia alguna en las batallas.

En esta primer escaramuza el potente ejército napoleónico pierde a casi 500 hombres, mientras que los mexicanos solamente pierden a 50 soldados. Ante este suceso    Zaragoza retorna a su cuartel comentando a sus soldados “Pelean bien los franceses, pero los nuestros matan mejor”.


Ante la orden de Juárez de detener a los franceses en Puebla,    Zaragoza prepara una rápido plan para la defensa de la plaza. Sube a lo alto de cerro de Guadalupe y decide montar dos guarniciones en los reductos de los fuertes de Loreto y Guadalupe de 1,200 hombres y hacer frente al ejército francés con otros 3,500 hombres.

La batalla inicia el 5 de mayo cuando el ejército intervencionista arriba a la ciudad de Puebla. A las 11:15 de la mañana el primer contingente mexicano formado por soldados e indígenas zacapoaxtlas hacen frente a los franceses y logran rechazar los fuertes ataques de los extranjeros.

Rápidamente    Zaragoza , coloca soldados en la hondonada ente ambos cerros y forma un ángulo entre los fuertes y otras zonas clave en la defensa del lugar . El fuego de artillería lanzado desde el fuerte de Guadalupe, logra diezmar parte del ejército francés, pero los aguerridos y experimentados “zuavos”, logran ascender hasta el Fuerte de Guadalupe en un intento por tomarlo, pero son parados en seco por el cuerpo de fusileros que se encontraban ahí apostados.

Los zuavos se retiran en orden para reorganizarse y retomar el avance, saben que la lucha será dura pero confían en que los mexicanos serán vencidos fácilmente en una lucha cuerpo a cuerpo. Los franceses se reagrupan y son apoyados por el Primero y Segundo Regimiento de Infantería de Marina y se abalanzan sobre el resto de la línea mexicana.

Son recibidos por las bayonetas mexicanas en una sangrienta lucha cuerpo a cuerpo donde son repelidos uno a uno de forma valerosa. Para complementar la defensa mexicana, los Carabineros de Pachuca a caballo, cargan sobre el resto de la columna disparando sus rifles y lanzando golpes de mandobles sobre el ya diezmado y sorprendido ejército francés que se retiró de la posición.

Al finalizar la batalla,    Zaragoza envía como parte de su informe de batalla un mensaje muy significativo, “Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza” enfatizando quizá la pedantería del General Ferdinand que desde antes de iniciar cualquier enfrentamiento bélico con los mexicanos había expresado:

“Somos tan superiores a los mexicanos en organización, en disciplina, raza, moral y refinamiento de sensibilidades, que desde este momento, al mando de nuestros 6,000 valientes soldados, ya soy el amo de México”

Por esta gran hazaña, Ignacio    Zaragoza es considerado como Héroe de la Libertad y prócer de la Batalla de Puebla. Desde entonces, la ciudad de Puebla, fue nombrada por decreto presidencial como Puebla de    Zaragoza , así como el estado fronterizo de Coahuila de    Zaragoza .

Ignacio    Zaragoza contrajo nupcias con Rafaela Padilla de la Garza con quien tuvo 3 hijos. Su matrimonio únicamente duró 5 años pues su esposa falleció de pulmonía.
 

El 8 de septiembre de 1862, a la edad de 33 años contrajo fiebre tifoidea, lo que lo llevó a una muerte prematura a este valiente héroe mexicano.
 

Francisco Abiut Fragoso


 

 

 

 

 

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