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El Popol Vuh o “Libro del
Consejo” recopila parte de la sabiduría y tradiciones
de la cultura maya establecida principalmente en la
región Quiché de Guatemala. Es una conjunción de
religión, mitología, historia, astrología, costumbres y
leyendas que relata el origen del mundo, la civilización
y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza.
Para los Quichés el Popol Vuh es como la
Biblia para los cristianos, ya que sus enseñanzas
marcaron su comportamiento y costumbres. El significado
de los términos que conforman el nombre son: “Popol”,
palabra maya que significa reunión, comunidad, casa
común, junta; y el vocablo: “Vuh” de libro,
papel, árbol de cuya corteza se hacía el papel. Por ello
puede entenderse este libro como “Libro de la Comunidad”.
De los mayas aún se desconoce mucho y
contrario a lo que se creyó por algún tiempo, esta
cultura alcanzó un nivel de desarrollo sorprendente. Su
organización social y política estaba establecida y
ordenada con leyes y códigos, poseían elevados
conocimientos astronómicos, matemáticos, de medicina,
herbolaria y agricultura.
Poseían un calendario muy exacto
que estaba dividido en tres cuentas, la sagrada o “Tzolkin”,
la civil o “Haab” y la de “cuenta larga”. Además
tenían un enorme acervo con obras literarias y
artísticas, todo, documentado en códices, estelas y
pinturas. Desgraciadamente la mayor parte de estos
documentos fueron destruidos por los españoles durante
la conquista, principalmente, por misioneros cristianos,
afanados en conseguir que los indígenas desecharan sus
creencias, y así imponerles la religión católica.
Tal como sucedió con la biblioteca de
Alejandría, los españoles acabaron en un santiamén, con
ancestrales conocimientos y toda una cultura que hoy
estaría a la par de la egipcia, romana o griega.
Irónicamente, años más tarde, algunos misioneros se dan
a la tarea de rescatar algunas de las tradiciones
indígenas y documentos sobre la literatura y arte de
aquellas culturas, como sucedió con el Popol Vuh.
En el siglo XVIII el Padre Fray
Francisco Ximénez de la orden dominicana llegó al pueblo
de Chichicastenango Guatemala, donde
todavía prevalecía la antigua tradición de los mayas
quichés. Gracias a su espíritu bondadoso y
comprensivo, el padre se ganó el apreció de la población
y como muestra de gratitud, le dieron a conocer un libro
que estaba en lengua quiché.
Fray Francisco se interesó
mucho en el hallazgo y al conocer la grandeza de su
contenido, se dio a la tarea de transcribirlo y
traducirlo al castellano, para difundir tan hermosa obra.
Las traducciones nunca fueron muy claras, por lo que
pasó por varias versiones hasta que años más tarde, una
de ellas llegó a manos de Charles Etienne Brasseur,
quien la traduce al francés y le da el nombre de “Popol
Vuh”. Posteriormente hubo otras interpretaciones,
intentando hacer más claro su contenido para el lector,
pero respetando los datos más importantes.
En el Popol Vuh se
distinguen tres partes esenciales:
- La primera es una
descripción de la creación del mundo y del origen del
hombre, que después de varios fracasos fue hecho de maíz,
el alimento que constituía la base de su alimentación.
“En
el origen de la creación se relata cómo todo estaba
tranquilo,
silencioso, obscuro, sin vida ni color,
sólo existía el cielo y un mar tranquilo. Fue entonces
cuando los dioses decidieron crear al hombre... En su
primer intento, crearon unos hombres de barro, pero el
esfuerzo fracasó. Luego probaron con maniquíes de madera,
pero no tenían sabiduría ni recuerdo alguno de sus
Creadores, así que fueron destruidos en una gran
inundación... Los dioses siguieron insistiendo e
hicieron cuatro hombres y cuatro mujeres de maíz, pero
poseían una visión extraordinaria y una sabiduría sin
igual. Entonces los dioses decidieron disminuirles la
vista y la inteligencia. De estos hombres y mujeres
creados de maíz se constituyeron las familias que
poblarían la tierra.”
- La segunda parte se centra en la
narración de las aventuras de los gemelos Hunahpú e
Ixbalanqué, jóvenes dioses que derrotan a las fuerzas
malignas de Xibalbá, el infierno.
“Cuenta la leyenda que estos gemelos
fueron dados a luz en un monte... Hunahpú e Ixbalanqué
crecieron y aprendieron muchas artes y tenían gran poder
físico y espiritual; no hacían daño a nadie. Tenían
aventuras extraordinarias, hacían prodigios maravillosos...
Los muchachos siguieron las indicaciones para destrozar
a los señores del infierno, pero ya no los resucitaron;
fue así como Hunahpú e Ixbalanqué derrotaron a los
señores de Xibalbá; de esta forma vengaron la muerte de
su padre. Después subieron al cielo, uno fue puesto por
Sol y el otro por Luna.”
- La tercera parte es una historia
detallada referida al origen de los pueblos indígenas de
Guatemala, sus migraciones, distribución en el
territorio, guerras y el predominio de la raza quiché
sobre las otras hasta poco antes de la conquista
española.
La riqueza de sus relatos, el simbolismo
de sus personajes y el trasfondo de sus historias han
hecho de este libro, un clásico a la par de la Iliada,
la Odisea, el Ramayana o la misma Bilblia, pero
sobretodo, por ser una de las pocas muestras fidedignas
de una de las civilizaciones más enigmáticas y
misteriosas del mundo.
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