El Día de los Muertos
no es la versión Mexicana de Halloween. Los Mexicanos
han celebrado el Día de los Muertos desde el año 1800 A.C.
No es una celebración que
provoca miedo ni es
mórbida. No se ponen fotos
de la gente muerta, ni de fantasmas, brujas o
demonios.
El Día de los Muertos no es un culto.
Es un ritual que no tiene nada que ver con cultos
o sectas. Es un ritual Católico mezclado con el
folklore popular. La celebración de la misa
Católica es una parte esencial de esta maravillosa
fiesta.
No se honra o adora a la muerte, se honra la memoria de
nuestros familiares que han muerto.
Es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra
vida , nuestros familiares, sobre el sentido y el
propósito de nuestra existencia.
Los altares y ofrendas no
son para adorar a los muertos sino para recordar a
nuestros familiares difuntos y ofrecerles nuestro amor y
recuerdos.
El Día de los Muertos no es un día
de tristeza, al contrario, ese día
estamos contentos por que estamos recordando a nuestros
seres queridos. Sin embargo cuando estamos en el
cementerio nos volvemos pensativos y reflexionamos en
una actitud de
introspección.
El Día de los Muertos está dedicado al amor no al miedo.
No es un ritual "raro" o "extraño". Es muy similar
a la costumbre de ir al cementerio y dejar flores, muñecos de
peluche, globos o velas para recordar a los difuntos.
El Día de los Muertos no es una
confrontación con la muerte, es un momento para
reflexionar sobre nuestra vida y el ciclo de la vida y
la muerte.
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