Los Zapotecas


 

Anteriormente habíamos visto la cultura Zapoteca con relación a la cultura Mixteca, esta vez veremos más de cerca a los zapotecos, su origen, las características de cómo vivían, su arquitectura, religión etc.

 

Comencemos con decir que la cultura Zapoteca se estableció desde el primer milenio A. C. en el actual estado de Oaxaca en el valle central de la sierra y el Istmo de Tehuantepec.

Area que Ocuparon los Zapotecos

 La palabra Zapoteca proviene del náhuatl Tzapotéecatl y significa pueblo del zapote. En un principio los Zapotecos se llamaban a si mismos ben´zaa que significa pueblo de las nubes.

 

El pueblo Zapoteca desarrolló una gran civilización y fue conocida como la cultura de Monte Albán.

 

Mote Alban Picture by Eke

  

Tuvo sus orígenes y gran apogeo en el período precolombino y el pueblo Olmeca fue una influencia importante para el surgimiento cultural de los habitantes de las tierras del Istmo, fue un pueblo capaz de crear un sistema calendárico y también su propia escritura.

 

Decimos que los Zapotecas se distinguieron por su gran planeación urbana, la jerarquización de sus palacios, templos, plazas, como la que fue destinada al juego de pelota, y otros diferentes edificios de la ciudad.

 

Otra característica de la arquitectura Zapoteca se encuentra en la disposición de colocar tumbas dentro de un templo con cámara y antecámara con unos pequeños nichos en los cuales colocaban las ofrendas al difunto y el detalle de cada urna funeraria tiene rasgos mayas y también Teotihuacanos, en especial cuando las urnas se dedicaban al dios Cocijo, que era el dios de la lluvia, aunque en una posición posterior se denotan personas que representaban a los antepasados de los muertos.



 

Por otra parte, los Zapotecas desarrollaron importantes técnicas de cultivo que hasta nuestros días se aplican, el maíz antiguamente era una planta silvestre que crecía de manera aislada y ellos lograron reunir los granos de éste para realizar cultivos en grandes extensiones y así obtener la cosecha necesaria para alimentar a toda la población.

 

Mural de Arturo Garcia Bustos en Palacio de Gobierno Oaxaca

Pero la decadencia del imperio Zapoteca sucedió por el sometimiento de los Mixtecas, pero como vimos ambos pueblos lucharían hombro con hombro para vencer al enemigo en común: los Aztecas.

 

Hablemos ahora del comercio, se basa en el trueque, que es cambiar unos productos por otros.

 

La familia era la unidad básica del pueblo del Istmo que tenía su división del trabajo jerarquizada por la posición social y el género, es decir que los hombres de estratos bajos se dedicaban a la caza, a la pesca, a la agricultura, a la fabricación de cerámica, el comercio y la guerra.

  

Las mujeres recolectaban vegetales, preparaban los alimentos, participaban en la industria casera de la preparación de fibras para hacer telas, las teñían y confeccionaban la vestimenta Zapoteca.

 

Los niños, en especial los hijos de la nobleza, cuando cumplían siete años eran llevados a los templos para recibir la adecuada instrucción en el cargo que en un futuro próximo deberían de desempeñar, ya fueran jefes o sacerdotes.

 

Sobre las ciencias y artes, es preciso decir que los Zapotecas disponían de una escritura ideográfica, esto es, que los caracteres o signos representaban el símbolo convencional acordado para la idea; crearon también un calendario ceremonial adaptado a sus propias necesidades e ideologías y cuya preparación implicó conocimientos astronómicos, esto es que los Zapotecas eran grandes observadores de los cuerpos celestiales: el Sol, la Luna y las estrellas.

 

Tenían una gran capacidad creadora, esto lo vemos en la arquitectura de la ciudad y en el empleo de estelas.

 

El culto funerario, los llevó a esculpir vasijas tan ornamentadas (adornadas) que son legado (herencia) cultural. Así como la innovación en el diseño de tumbas de cajón o rectangulares en las que colocaban ofrendas para el difunto y el dios Cocijo.



 

Respecto al la cerámica, la cultura Zapoteca ha contribuido con un valioso legado cultural en el cual mostraron su gran capacidad como escultores de estelas, que eran labrados con figuras humanas o de animales acompañadas de diversas inscripciones, así como lápidas con relieves para cerrar las tumbas.

 

Los Zapotecas son considerados como los más altos exponentes en el trabajo de cerámica con un singular rasgo de distinción en las urnas funerarias y las diversas vasijas de barro que esculpían con técnicas muy adelantadas para su época. Por ejemplo destaca la copa empleada para las ceremonias religiosas en Monte Albán de cristal tallada en una sola pieza con diversas incrustaciones de jade.

 

Monte Albán

Monte Albán es la antigua ciudad mesoamericana que fue fundada como la capital del pueblo Zapoteca. En 1987, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, se encuentra ubicado en lo alto de una montaña que fue aplanada para albergar dicha ciudad con una extensión de 40 km cuadrados.

 

Se cree que el asentamiento de sus habitantes fue desde 500 A.C. hasta un poco antes de la conquista de los españoles.

 

Tuvo una planificación estratégica de los edificios, los templos, plazas ceremoniales, mercados en la cuidad de Monte Albán que es un gran ejemplo de urbanismo que albergó la actividad económica, religiosa y cotidiana de más de 55 000 habitantes.

 

El centro ceremonial destaca por su especial arquitectura y en la implementación de estelas en las que se grababan pasajes importantes de la vida de éste pueblo.



 

Acerca de su religión sabemos que era un pueblo politeísta (adoraban a varios dioses) incluyendo a varios animales.

 

La deidad principal de este pueblo era Xipe Topec, conocido bajo tres nombre: Tec, Xipe y Tlatlauhqui. El primero era el dios mayor, el segundo el dios creador y el tercero el dios astro Sol.

El dios Cocijo, dios de la lluvia se hacía presente en las ceremonias religiosas del Monte Albán precolombino.

Los Dioses Fragmento del Mural de Arturo Garcia Bustos

 

Por otra parte se debe mencionar a los dioses creadores llamados Pitao Cozzana y Pitao Nohuichana que eran la representación de la dualidad manifiesta en la mayor parte de las culturas de Mesoamérica.

Y como muchas otras culturas precolombinas, el pueblo Zapoteca tenían profundas raíces en creencias ritualistas.

Como su mundo se desarrollaba bajo la influencia de la Naturaleza desde el nacimiento hasta el momento de morir, cuando un niño nacía se esparcían cenizas alrededor de la choza en donde vivía, esperando ver la marca de las huellas o tona del animal que habría de protegerlo, además de que recibía el nombre del animal como propio.

 

También existía la creencia en los nahuales quienes eran la representación mágica de un hechicero transformado en un animal feroz sin semejanza real con algún animal específico, pero con el objetivo de atacar y dañar a su víctima.

 

Los Zapotecas, como cualquier otro pueblo de la antigüedad, tuvieron que cuidar y defender su territorio de los enemigos invasores que pretendían el dominio total de la importante ciudad de Monte Albán.



 

Pero se sabe que los Zapotecas no eran un pueblo bélico, sino pacífico y dedicado a las ceremonias religiosas y a la práctica de las artes; sin embargo como recibían constantes agresiones y malas intenciones de aztecas, olmecas, Mixtecas y finalmente de los españoles por penetrar sus tierras, comenzaron a reclutar varones Zapotecas de diferentes edades para que defendieran sus ciudades y hogares.

 

En lo que respecta al gobierno, los Zapotecas tenían reyes que ejercían la soberanía exterior y sacerdotes que estaban ligados a la divinidad que hacían las veces de jueces supremos al interior del reino. El gobierno Zapoteca en apariencia se regía por un estado monárquico, pero en realidad era regido por leyes teocráticas.

 

Mural de Arturo Garcia Bustos en el Palacio de Gobierno Oaxaca

El sumo sacerdote guardaba celibato y se recluía siempre en su palacio, pero su sucesor era engendrado por él mismo con la hija de algún caudillo sobresaliente. Pero otra posible sucesión del sumo sacerdote era que duraba cuatro años y después era relevado para formar parte del Consejo del reino Zapoteca.

 

En resumen los Zapotecas eran pacíficos, religiosos, unidos en familias y dedicados a producir arte en sus telas, cerámica, féretros etc., pero se vieron obligados a luchar para defender su imperio.