Sor Juana Inés de la Cruz


 

Juana Inés de Asbaje y Ramírez también conocida como Sor Juana Inés de la Cruz nació en Nepantla México en el año de 1651. Fue una escritora mexicana con gran influencia en la escritura de letras hispanoamericanas en el siglo XVII. Su obra fue muy original realizando lírica y dramática con influencia del barroco español.

Se enfrentó a grandes convencionalismos por su afán de saber y su espíritu inquieto ya que no se veía bien que una mujer manifestara independencia de pensamientos y curiosidad intelectual.

A los tres años aprendió a leer y escribir y a los ocho escribió su primera loa.

En 1659 se trasladó a la capital mexicana junto con su familia y a los catorce se convirtió en dama de honor de la esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo, Leonor Carreto. Juana brilló en la corte virreinal de la Nueva España por su viva inteligencia, erudición y habilidad versificadora.

En 1667, pese a la fama de la que gozaba en la corte, ingresó a un convento de las carmelitas descalzas de México en el cual permaneció sólamente cuatro meses debido a problemas de salud.

Dos años más tarde ingresó al convento de la Orden de San Jerónimo. Sor Juana tenía una escasa vocación religiosa pero prefirió el convento al matrimonio para así poder gozar de sus aficiones intelectuales.

Su celda se convirtió en el lugar de reunión de intelectuales y poetas, en ella realizó experimentos científicos, compuso obras musicales, escribió una extensa obra que abarcó desde el teatro hasta la poesía y reunió también una nutrida biblioteca.

El obispo de Puebla Manuel Fernández de la Cruz, en 1690 publicó La Carta Athenagórica, obra de Sor Juana Inés, en la que la monja hacía una crítica al jesuita Antonio Vieira sobre las finezas de Cristo.

Pero el obispo añadió a la obra un texto escrito por el mismo, llamado Carta de Sor Filotea de la Cruz, en el que le recomendaba a Sor Juana Inés, aun reconociendo su talento, que se dedicara acorde a su condición de monja y mujer a la vida monástica y que dejara la reflexión teológica a los hombres.

Sor Juana Inés de la Cruz le responde al obispo de Puebla, es decir Sor Filotea de la Cruz, en donde reivindica el derecho de las mujeres al aprendizaje, ya que ella decía que el conocimiento no solamente es lícito sino también muy provechoso.

La respuesta contiene muchos datos biográficos y muestra su bella prosa.

Pero a pesar de la contundencia de su réplica, la crítica del obispo la afectó tan profundamente que un tiempo después la monja vendió todo lo que poseía incluyendo su biblioteca, se consagró por completo a la vida religiosa y destinó lo obtenido de la venta a beneficencia.

Murió ayunando a sus compañeras enfermas de cólera durante la epidemia que se expandió en México en el año de 1695.

Con Sor Juana Inés de la Cruz, la poesía del Barroco alcanzó su punto culminante y al mismo tiempo introdujo elementos reflexivos y analíticos que anticiparon a los poetas de la ilustración del siglo XVIII. Sus obras se publicaron completas en España en tres volúmenes: